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Cómo evitar que el miedo se convierta en una amenaza en tu búsqueda de trabajo

Boca seca. Rodillas temblorosas. Palmas sudorosas. Mariposas en el estómago. Todos son parte de tu búsqueda de empleo. Y nadie puede culparte. Definitivamente hay una buena parte de miedo, estrés y ansiedad que vienen con la búsqueda de un nuevo trabajo. Con un sinfín de aplicaciones, la anticipación del rechazo y esas entrevistas intimidantes, un elemento de miedo en la búsqueda de empleo es comprensible.

Sin embargo, lo importante es no permitir que esa incertidumbre e intimidación te frenen. Tienes que continuar con el proceso y mantenerte positivo, a pesar de ese sentimiento nauseabundo que se arrastra de vez en cuando.

Pero, ¿cómo? ¿Cómo puedes sofocar esos miedos y seguir adelante? Después de todo, esa es la parte difícil, ¿no? Sí, ignorar los nudos en tu estómago y esos pensamientos molestos de duda sobre ti mismo pueden ser un reto. Pero, ¡eso no significa que sea imposible! Pon estos cuatro consejos en práctica, y te asegurarás de desterrar el miedo en tu búsqueda de trabajo… ¡o, al menos, disminuirlo!

los malos de los entrevistadores

1. Entiende de lo que tienes miedo

Es difícil arreglar un problema hasta que identificas exactamente qué es. Y, desafortunadamente, puede haber una gran cantidad de temores diferentes relacionados con el proceso de búsqueda de empleo. Quizá te aterroriza decir algo ridículo en una entrevista. O, tal vez te sientas intimidado por ponerte a ti mismo en contacto con nuevas y desafiantes oportunidades. Quizás hasta el mero pensamiento de rechazo es suficiente para que tiembles en tus zapatos.

Tómate un tiempo para pensar qué partes exactas de tu búsqueda te hacen sentir ansiedad y miedo. Entonces, una vez que hayas identificado el problema de raíz, podrás tomar medidas para remediarlo.

2. Estar demasiado preparado

Es increíble cuántos de nuestros miedos tienen sus raíces en estar mal preparados. No poder contestar correctamente una pregunta de la entrevista, perderse en el camino a la oficina, o incluso enviar una carta de presentación con el nombre equivocado de la compañía, todo esto es el resultado de una desorganización y una falta de preparación.

¿Cuál es una forma segura de solucionarlo? Bueno, no sólo quieres estar preparado, sino que también quieres estar sobrepreparado. Empieza a investigar esa compañía desde el principio y ensaya tus respuestas a la entrevista con un amigo cercano. Haz la ruta a la oficina el día antes de la entrevista para confirmar que sabes exactamente a dónde vas. Comprueba todos los documentos antes de hacer clic en “enviar”.

Tomarse el tiempo para mantenerse organizado y estar al tanto de cada uno de los elementos de tu búsqueda puede infundir mucha confianza.

3. Imagina los peores escenarios posibles

¿Has oído hablar de la terapia de exposición? Básicamente, significa exponerte a lo que temes una y otra vez, hasta que te acostumbras tanto a ella que ya no te da miedo. Y, mientras que definitivamente no quieres ir a una entrevista irrelevante tras otra en el interés de acostumbrarte a esas situaciones incómodas, este concepto puede aplicarse definitivamente de una manera diferente.

Siéntate y piensa en tu búsqueda de trabajo en los peores escenarios. Tal vez no consigas ese trabajo que tanto querías. Tal vez te arrepientas de una respuesta en una entrevista. O tal vez derramaste tu taza de café sobre el traje del entrevistador.

Sea lo que sea, deja que ese escenario se repita en tu cabeza una y otra vez. Luego, pregúntate qué es lo peor que podría resultar de esa situación. Lo más probable es que no consigas el trabajo, lo que significa que realmente no has perdido nada. No estás peor que cuando empezaste (además de un poco de ego herido). Incluso si todos tus peores escenarios se hacen realidad, el mundo no se derrumba a tu alrededor. Puedes tomarte un poco de consuelo con eso.

4. Relájate

Lo sé, este es probablemente un consejo de cliché. Pero, realmente es una pieza importante del rompecabezas. Al final, depende de ti respirar profundamente y relajarte. Esos nervios desgastados y pensamientos ansiosos no te harán ningún favor a largo plazo, así que haz lo que tengas que hacer para ayudarte a descomprimirte y relajarte.

Prueba algunos ejercicios de respiración rápida. Vete a dar un largo paseo. O bien, lee las recomendaciones de LinkedIn para una rápida mejora de tu confianza. Cualquier cosa que funcione para ti está bien. La parte importante es parar esos pensamientos de bolas de nieve y darse un poco de paz mental.

Buscar trabajo es estresante. Por lo tanto, nadie puede culparte por ese agujero nervioso en tu estómago que sientes cada vez que piensas en presentar otra solicitud. Sin embargo, no puedes dejar que tu miedo te detenga. Necesitas seguir progresando, a pesar de lo que está gritando esa pequeña voz de duda en tu cabeza. Pon estos 4 consejos en acción, y estarás seguro de aplastar esos miedosos sentimientos!

Aquí podrás encontrar 6 cosas que tener en cuenta antes de buscar empleo.